¿Entristecen los crepúsculos? En mi caso sí. He leído que es posible que se deba a que al disminuir la luz solar, puede afectarse al equilibrio hormonal y eso se traduce en un cambio de estado de ánimo. También la transición hacia la noche hace que nos percatemos de la fugacidad de la vida, lo que nos provoca nostalgia.
La tarde, en sus últimas horas, me crea una extraña sensación para la que, este pobre narrador, no encuentra palabras para describir.
El 17.º Concurso Estatal de Pintura Rápida Ciudad de Viladecans, organizado por el Ayuntamiento de Viladecans, Associació d ‘Art i Oficis Viladecans y Fundación Espejo se regirá por las bases siguientes:
- Pueden participar todas aquellas personas, mayores de edad, que residan en el Estado español.
Ha pasado casi una vida y me encuentro en la puerta del Cementerio Inglés de Málaga, la tarde del último día de 2022; hace un calor insólito, que parece confirmar los tristes augurios del cambio climático.
Hace tiempo que sentía curiosidad por visitar el recinto, sobre todo por su significado e historia, ya que fue el primer cementerio protestante que hubo en España. Fundado en 1831 por el cónsul William Mark, quien estaba muy apenado por la forma en que se
Estoy seguro de que muchos de vosotros os habéis hecho la pregunta de por qué hay personas que coleccionan los objetos más peregrinos.
Un sociólogo diría que, al coleccionar, fijamos nuestra identidad a través de estos elementos y la nostalgia da un cierto sentido a la propia historia al reconocernos en ellas. Esta acumulación, si nos paramos a pensar, está implícita en la conducta de la naturaleza
Si circulas por la N. 332, camino de Altea, verás entre pinos mediterráneos, como saliendo de un cuento, cinco cúpulas de bulbo doradas. Son doradas por la gloria celestial y cinco, en este caso, por Jesucristo y los cuatro evangelistas: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
Circulamos por aquí porque venimos de Calpe para ver la primera iglesia rusa ortodoxa de España.
En la puerta nos recibe un clérigo que lleva
Maribel, a quien le han dado la última sesión de quimio- terapia anteayer en el ICO, se coloca un turbante, se maquilla, se pone guapa y se va a hacer el vermut al bar Alba. Me cuenta, con un brillito en los ojos, que ha sacado pasaje para Japón y quiere recorrer los santuarios de Kumano Kodo. ¡Felipe, son 99! No sé si me dará tiempo, me dice entrañablemente socarrona.
El Camino de Santiago ya lo hizo hace tres años, antes de que le diagnosticaran el mal.
Cuando llegas en tren a la ciudad y traspasas el rótulo «Welcome to Hiroshima», encuentras en la calle una numerosa flota de tranvías, algunos tan vetustos que parecen de antes de 1945, que te están esperando para llevarte a tu destino por unos pocos yenes de forma eficiente y relativamente cómoda.
Una vez instalados en el hotel, lo primero que haremos será dirigirnos al Parque de la Paz, epicentro de la explosión atómica del 6 de agosto de 1945, a las 8.15 horas, cuando el Enola Gay, un avión que llevaba el nombre de la madre del piloto, dejó caer la bomba Little
«A veces, todo lo que necesitamos es quedarnos quietos y observar», decía Hopper. Pude comprobar cuánta razón tenía cuando, una tarde de finales de mayo, estaba sentado en un banco disfrutando del komorebi, esas luces, siempre mágicas, que se filtran a través de las hojas de los árboles.
De pronto, una mujer de pequeña estatura surgió de un bosquecillo cercano en el inmenso parque de Inokashira Onshi. Vestida de forma llamativa y gorra amarilla, me pareció una duende.
No es que sea feo el pavimento hexagonal del Paseo de Gracia, diseñado por Gaudí en 1904, o los bancos-farolas, que dicen que también diseñó Gaudí, lo que no es cierto, porque, en realidad, lo hizo Pere Falqués. Tampoco son feos los parterres de margaritas, espliegos, dalias, petunias, pensamientos, gladiolos, lirios y crisantemos; ni mucho menos las acacias, chopos o plátanos que los acompañan. Mucho menos aún las palomas o las fuentes de plaza Cataluña; ni siquiera los estorninos que se fueron y ojalá vuelvan
Mariluz no tuvo hijos, gestionó, como pudo y mal, la muerte de su marido a los pocos años de casarse y cuando murió sola y de pena, sus sobrinos, una catedrática, un médico y un funcionario de la Diputación de Jaén a los que no veía desde hacía más de un año, heredaron el piso de la calle Maestra, algunos euros y una finquita en Torredonjimeno. En el tanatorio, decían que había que ver lo que la querían y echaban de menos.
A Lucía se la llevó un cáncer de los que, según las estadísticas, se salvan el 95 % de los enfermos. Siempre fue hermosa y exclusiva.
En nuestra playa, sin ir más lejos, el sol acude rozando las estribaciones del Massís de Garraf y por momentos se sumerge en el mar, entonces, las aguas y el cielo se entintan con las más variadas tonalidades. Ha comenzado el crepúsculo.
Acuden muchas personas, algunas de ciudades cercanas, para contemplar al día que se va y al acabar, los aplausos, muchas veces, rompen el emocionado silencio.
En una madrugada insomne, he recordado otro crepúsculo. Era un poema pensando para Sadako Sasaki,
La pintora barcelonina Nuria Catedra torna a Viladecans després de 28 anys amb el seu nou treball DESBORDES, exposició que s’inaugurarà el dijous 14 de maig, a les 18.30 hores, a la Torre del Baró, i que ha fet conjuntament amb associacions que agrupen persones amb discapacitat intel·lectual. En concret, les entitats participants són Alpi, de l’Hospitalet, i ASDIVI
Se nos ha marchado Diego Fernández Pérez a la edad de 67 años. Nuestro presidente de la Fundación Espejo nos dejaba sin avisar un doce de febrero con viento y sin piedad. Perdemos a la persona que tanto ha hecho por la cultura en su Viladecans, la ciudad que le debe a la fundación cultural que levantó junto a su amigo José Luís Bravo tantos certámenes literarios y de pintura, tantas presentaciones de libros, tantos recitales de poesía, actos, reuniones, debates.
Cuando era joven, pensaba que sabía escribir. No sabía, pero escribía. Ha pasado casi toda la vida, ahora ya sé que nunca fui escritor, pero junto palabras.
Compongo historias mínimas que a casi a nadie interesan. Algunas veces, hasta me atrevo con poemas, que es mostrar mi intimidad, y tampoco importan a casi nadie.
La casa, los libros, los escasos amigos, el café matutino en soledad buscada. Hace tiempo que la vida
Decía Azorín que recordaba los primeros tiempos de su infancia como si los hubiera vivido en otra existencia, en un planeta lejano.
Pero ¿hay algún recuerdo antes de esa percepción? Parece ser que no, es la llamada amnesia infantil. Comenzamos a recordar algunas cosas entre los tres o cuatro años, pero hay ciertos episodios puntuales que sí pueden ser recordados alrededor de los dos años e, incluso, antes. Es memoria sensorial y puede almacenar imágenes, sonidos, sensaciones físicas…
Herald y Annelise se besan, ya es abril y sus besos revolotean entre los veladores del Zúrich, tomados por guiris de Paellador y sangría.
Enfrente, al comenzar La Rambla, alguien ha improvisado un altar. Hay cientos de ramos de flores traídas por manos amorosas junto a fotos de Alexéi Navalny.
Declina el día; el silencio, las flores y las velas encendidas impregnan este lugar de tristeza.
Muy pronto estar de acuerdo va a convertirse en un acto revolucionario. Vivimos o habitamos en un frentismo desolador que, a pesar de sus horribles consecuencias en lugares por los que, a posteriori, nos sobrecogemos, no para de aumentar y de alimentar esa condición tan humana y tan nefasta que es pensar que sólo nosotros poseemos la razón absoluta de las cosas y que, por consiguiente, todos los otros no únicamente están equivocados, sino que, además, han de ser reconducidos en su error, reeducados en nuestras posiciones o, por el contrario, dejados de lado, ignorados o, en el peor de los casos, combatidos y aniquilados.
El alba que devora la mañana
deja manchas de nube en las aceras,
un cielo desconchado y con goteras
y cáscaras de niebla en la ventana.
Un hilo tímido de luz hilvana
el hueco de tu ausencia a mis ojeras
y empiezan a enjugarse las primeras
hebras de escarcha y polvo en la persiana.
Esta noche muchos miraremos la luna. Lo haremos independientemente del idioma que hablemos, del dios en que creamos (si es que creemos en alguno), del lugar que habitemos, o deshabitemos, o que nos habita, de si somos más de estos o de los otros, o somos, simplemente, melibeos.
La luna es de quien la trabaja.
Miraremos esa luna que no puede ocultarse, como la verdad, por mucho tiempo. Una luna que sangrará por nuestra herida.
Quizás hagamos (o nos hagamos, o nos hagan) algunas de esas promesas que
y acuden Kalita y Lúa.
Bienllegado desorden,
ellas son nuestro doméstico
árbol de la vida.
Septiembre tiene días soleados
que hacen madurar la esperanza.
Tiene un azul más intenso,
donde otoño ya cursa mensajes
y concilia luces.




























