Ya la tenemos aquí: Desde hace casi un mes las luces adornan y engalanan las avenidas. La paz, los buenos deseos y los besos y abrazos viajan en correos electrónicos, wasaps y videos. Algunos incluso todavía perfuman la delicada solapa de un sobre que alguien abrirá (probablemente ya el año que viene, que el servicio postal da para lo que da) con la ilusión o el desdén que le inspire el remitente.
En televisión, las niñeras psicópatas de las películas de sobremesa han sido sustituidas




























