Llegar a un lugar de 42.500 hectáreas, tras dos horas de viaje, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, donde habitan águilas, buitres, búhos, avutardas, zorros, gatos monteses, ginetas, anfibios y reptiles en un paisaje sobrecogedor, que la naturaleza ha moldeado con paciencia cósmica durante millones de años y, apenas, poder bajarte del coche para hacer unas fotos, ya que al resto de acompañantes no les llama la atención la maravilla que le circunda y quieren seguir. Fue en las Bárdenas Reales de Navarra.
No estamos en la España despoblada, esto es la España de las cabezas huecas.



















